NUEVAS OFERTAS DE PELOTUDECES, MIENTRAS LO IMPORTANTE, FENECE

Las cercanías electorales disparan un sinfín de desatinos dignos de una obra de un escritor de “realismo mágico” narcotizado.

Días pasados dos candidatos de Duretti, que cual el Coronel Aureliano Buendía promovió infinidades de internas y las perdió todas, dijeron que querían acceder al concejo para mejorarlo porque funcionaba mal, los que perpetraron este esclarecido pensamiento no fueron dos imberbes aspirantes a una banca lejana, ni los vástagos de la izquierda local, sino Germán Marini y el reconocido ladrón del Círculo Médico Fernando Maldaña. De hecho que el corruptor político Duretti sea un gestor de poder local, ya es Macondo x 10.   Un candidato de lista corta, con escasas y/o nulas posibilidades ya no de acceder a una banca sino de llegar a la general, ofertó primero renunciar a la dieta concejalicia y luego a por lo menos la mitad de la misma, el Dr. Berti, como si participara de una elección presidencial, operó sobre las medioaltas esferas para bajar la otra lista interna del partido de quien le entregó en DNI equivocado  otro Florencio, la Dra Milagro se perdió la oportunidad de continuar siendo una sanitarista de prestigio para buscar un sueldo adicional en la política para descubrir que los “likes” se le redujeron. Una pérdida lamentable.

Lo que parece no entienden los nuevos Reynoso –candidato a concejal  del MAS de los 90 que promovía el no pago al FMI – es que desde el deliberativo local no es posible generar cambios ni siquiera en su bloque o en la comuna – pregunten a Daniela Monzón que, ante una denuncia gravísima ni el tilingo de Torello, su jefe político, la protegió, mucho menos sus pares y su intendente.

Un concejal, a ver si se entiende, es un voto entre 18 pares que puede proponer, con distinta suerte, modificaciones en el código urbano que favorezcan al bienestar general, para nos y todos los ciudadanos que habiten esta tierra, controle o intente, los gastos excesivos de un presupuesto (ahí sí su voto se hace fuerte) o trate con ojo crítico la rendición de cuentas. Pero no va a reducir la cantidad de funcionarios excesiva de la plantilla comunal, ni exigir control sobre la construcción  de las obras particulares que convierten las veredas y cordones en un Beirut a cielo abierto, ni las jaurías de perros –vagabundos oi privados- que dificultan el tránsito de personas, motos etc, ni que la familia Gatica morigere la cantidad de parientes en el poder, es decir una tarea cuasi imposible.

Un arte de sutura permanente…