EL COVID SE LLEVÓ A UNA LUCHADORA: JOVINA LUNA MURIO ESTA TARDE

El diputado formoseño Mario Arce twiteó en estas horas: “Lamento informar el fallecimiento de Jovina, hermana del soldado Hermindo Luna. Junto a ella y los protagonistas luchamos para que se concrete el reconocimiento a nuestros héroes y familiares del 05/10/1975. Su legado es enorme. No bajaremos los brazos. QEPD”,

Jovina Luna, hermana del fallecido soldado Hermindo Luna, asesinado en 1975 por Montoneros durante el intento de copamiento del Regimiento de Infantería de Monte 29, de Formosa, Luna fgue conocido por su valentía y la recordada frase “acá no se rinde nadie”. Jovina murió este viernes de coronavirus en un hospital de Buenos Aires.

Ella vivía desde hacía un tiempo en nuestra localidad, Bragado,(Mechita) pero estaba internada en un centro de salud de Junín, donde permanecía en observación por su diagnóstico de COVID-19.

A través de esta misma red social, el Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas (CELTYV) agradeció las oraciones en su nombre y transmitió su apoyo “a su esposo e hijos y a sus hermanos, en el dolor de esta pérdida irreparable”.

“La conocimos en 2016 cuando la invitamos a participar del acto x el 5 de octubre en Formosa y dio una conferencia junto con varios familiares. Lamentamos su partida y damos nuestro pésame a su familia”, expresó la asociación civil.

“ACÁ NO SE RINDE NADIE MIERDA!”

Los Luna eran una familia humilde. En un principio vivían en el Paraje Lamadrid, del departamento Patiño, a 30 kilómetros de Las Lomitas, muy cerca de la frontera con Paraguay.

Era un punto perdido en el mapa de dos o tres casas precarias donde ni había luz. El padre albañil se las arreglaba con changas, mientras que la madre, Secundina Vázquez, era ama un casa que amasaba panes para vender por la zona. Así criaron a 13 hijos -10 varones y 3 mujeres- que a medida que crecían ayudaban en la economía familiar.

Hermindo había nacido el 26 de junio de 1954 y creció sintiendo amor por el campo: lo que más le gustaba era trabajar con los animales. Aprendió a ser hábil para manejarse en el monte y, ya en su infancia, forjó una fortaleza que sorprendía.

Con el tiempo, los Luna se mudaron a Las Lomitas, donde también colaboraba en sembrar para el sustento familiar. Cuando creció, con dos de sus hermanos mayores, Nicasio y Mario, construyeron un horno de ladrillos. En uno de los momentos de descanso, se dieron el gusto y se tomaron una foto. Se lo ve a Hermindo, sonriente, el primero desde la izquierda, con pantalones claros. Es una de las pocas fotos que guarda su familia.

Cuando llegó el día del sorteo del servicio militar, el joven tenía la ansiedad a flor de piel. Toda la familia rodeó la radio. Por el número que salió, supo que le correspondía Ejército. Estaba nervioso de que lo destinaran a otra provincia como le había ocurrido a uno de sus hermanos, que debió hacer la colimba en la Marina, en la lejanísima ciudad de Buenos Aires.

Cuando le avisaron que su destino sería el Regimiento 29 de Formosa, se alegró. Se quedaría en sus pagos.