REQUIEM PARA “EL CENSOR”

En esta tarde, un camión de mudanzas terminó con el decano de la prensa escrita local.

Lo arrolló, lo eliminó, o, en todo caso, certificó su deceso que había sido una agonía con final escrito.

El emblemático edificio de la calle General Paz y Núñez, se vació de historia.

Para mí- un muchos que amamos el periodismo independiente- “El Censor” desapareció, porque si había algo que sostenía una porción de la imagen de otros tiempos, era el edificio.

Ahora, con domicilio cambiado, y decenas de militantes del Movimiento Evita, pagados con nuestros impuestos,  pululando en sus pasillos, será apenas una imprenta militante donde se imprimirá apenas un libelo, un pasquín, tal vez carteles y folletos electorales y tal vez, boletas para las Paso.

El histórico edificio, sería de esperar, se convirtiera en un espacio afín, no en un despacho de milanesas con fritas.

Pero, negocios son negocios y los muertos, salvo Lázaro y Jesús, nunca resucitan.