SOÑAR NO CUESTA NADA

Los físicos cuánticos, a partir del descubrimiento de la neuroplasticidad, que dio un mentís a aquello que el cerebro no se regenera, (ya hace años que se probó que las dendritas crecen cada vez que vamos aprendiendo y repitiendo enseñanzas nuevas) han establecido que una concentración de pensamientos positivos que liberan dopamina y oxitocina en el cerebro y hacen que nos sintamos mejor, en los 80 tuve oportunidad de leer en algunos libros poco difundidos y menos leídos, por la razón de que la gente en general no lee,  esto de la química del amor, que libera, precisamente, dichas hormonas.en un a obra de Claude Bristol, este relataba experiencias de soldados de la 2da guerra mundial, donde estos aún con una pierna arrancada por una granada, no sentían dolor y explicaba experiencias gratificantes que hacían que un esfuerzo grande, como caminar kilómetros, no lo sintiéramos si íbamos al encuentro de un amor y el mismo doliera a más no poder, si estábamos yendo al trabajo.

Siempre creí que si la ciencia encontrara una forma automática de liberar artificialmente dichas hormonas, la humanidad sería mucho más feliz –supongo que algunos medicamentos buscan ese efectos, pero luego provocan  inmunodepresión, como la droga que son.

Algunos  neurocientíficos,  siguiendo enseñanzas de los lamas, han descubierto y experimentado que la meditación provoca en el cerebro emociones fuertes que generan cambios físicos notables, paz y felicidad.

Pero el problema es que nosotros somos occidentales, no vivimos en una estepa del Tibet , comemos comida chatarra, bailamos reguetón  y esperamos los sábados para encurdelarnos y esa no es la receta.

Joe Dispensa, un neuro científico  al que sigo hace años, entendiendo eso la impracticidad de viajar seguido a un templo budista, ideó un sistema el que, sin renunciar a nuestra vida citadina y de jarana, produce cambios sustanciales en la vida de las personas (algo de eso se cuenta en el film “El secreto). El problema sustancial del ser humano moderno, es que le es imposible una concentración mayor de 30 segundos, porque su mente se divaga entre correr a proveerse de un sanguche de salame y una birra o no olvidar de abonar algún servicio.

Con mucho estudio y trabajo se logran cosas- me consta-  es cierto, pero la realidad es que si te dicen “no pienses en un elefante rosa”, tu mente irá corriendo a traerte un elefante rosado y los cursos presenciales con el bueno de Joe, Greg Braden (no el de Perón Braden) solo se dictan en EEUU o Europa, MAS CERCA QUE EL Tibet, pero tan lejano a nosotros, por más que nos concentremos en materializar una valija de dólares.

Luego nos convencerán los coach en los cursos de milagros, inteligencia emocional u otros, dándonos herramientas para convertir nuestra realidad (las que les revelé gratuitamente más arriba) y la única realidad que se modificará es que los maestros se irán con la billetera más abultada.

Repito, yo en épocas he logrado cosas que parecían imposibles, como tener “algo contigo” antes de morirme, como escribió Chico Novarro, o viajes impensables, pero fueron pantallazos emocionales dispersos, porque la mente siempre termina trayéndote el elefante rosa.

Si fuera ten simple, no habría tanta depresión, sufrimiento y enfermedad en el mundo.

Igual no dejen de intentarlo, porque, en todo caso, soñar no cuesta nada