EL MILAGRO DE LOS IMPRESCINDIBLES, (QUE NO SON MUCHOS)

Nunca había entendido, hasta esta madrugada, de profunda reflexión ante el desvelo por trabajo atrasado- eso de los milagros “selectivos” de Dios. Tampoco del por qué porque elevamos los brazos al cielo cuando se salvan 10 en una catástrofe de cientos ¿qué? Hay un milagro para una decena y castigo eterno para miles? Los exégetas de las escrituras aseveran que, como Dios es omnisciente, es decir, posee el conocimiento absoluto del pasado, presente y futuro, puede ser selectivo en decidir quienes son necesarios para sus planes y quienes están perdidos irremediablemente. ¿Parece cruel, ¿no? Pero no salvó solo a Noé y su familia del Diluvio Universal? Figura retórica o real,  este “tsunami del cielo” no fue más que una muestra de que el hombre  tienen la capacidad de reinventarse, porque una vez también cayó un meteorito y terminó con la vida de los grandes saurios de la tierra. (aclaramos que, fe aparte,  hay pruebas científicas del meteorito y el baldazo de agua de Dios).

Puede que los Moisés y un reducido grupo de personas, salvándose de Faraón en el desierto, (antes Noé y su prole) los apóstoles predicando y dando fundamento a la fe que hoy profesa occidente, los Ghandi, Mandela, Teresa de Calcuta y otros líderes de la historia sean, tal vez, los imprescindibles de ayer y hoy,  sobre los que el Señor obra sus milagros y protección, para que lleven el timón de esta crisis en la que, el grande sector de las posibles víctimas, está formado por irresponsables que contaminan todo lo que tocan, dirigentes ineptos y gente que lo único que anhela es que todo pase para poder abrazar a sus seres queridos.