Salvemos a “El Censor”

SALVEMOS A EL CENSOR

El diario “El Censor” ha sido, seguramente, mi primer contacto con las letras, cuando, portado por mi vecina Marta Gianotti, hacía un tour por el barrio. Probablemente mi madre me enseñó las primeras letras sobre sus páginas y su aroma a tinta se metió en mis venas de futuro escribidor compulsivo. No podría nombrar los periodistas que redactaban sus páginas, antes las notas no se firmaban, creo, todo era noticias y las pocas rúbricas eran de algún dirigente de opinión, tampoco mi memoria llega tan lejos en el tiempo. Y eran aquellos tiempos donde la fuente de los medios, radios, revistas o diarios, eran inapelables “lo leí en “El Censor” o La Voz de Bragado,  lo dijo la radio. El apellido Devenutto, incluso, era para nosotros como el de Héctor Larrea, que consumíamos en el desayuno, cuasi ídolos inalcanzables, modelos intelectuales  que coadyuvaban en nuestra formación, junto  a la escuela, en la que todavía no se metían los chicos de la Cámpora  o los del Movimiento Evita a predicar.

Cuando el contador Marini (a quien en parte va dirigida esta endecha), tomó las riendas del periódico, pensamos en una nueva etapa del tradicional matutino, muchos sospecharon que se peronizaría y el mismo contador desmintió con su actitud editorial y los hechos, dichas cuestiones, hasta ahora. La nueva “administración” luego de un periodo de incertidumbre del diario y su personal, caía –como lo dijo en otras palabras  la periodista Adriana Ferrari,quien se solidarizó ante la amenaza sufrida por quien suscribe, en manos de gente que nada tiene que ver con los medios, Cuando amonestamos a Marini sobre el particular afirmó que eran chicos “que tenían ganas” mucho menos de las que tengo yo de pasar unas vacaciones  en el Caribe con Sol Perez, le dije, pero a veces las cuentas no dan y no es cuestión de voluntarismo barato.

Las pruebas no se hicieron esperar, porque ya había antecentes “ No me extraña. Groba me prepoteó una vez cuando estaba haciendo una nota porque a él no le gustaba” afirmó la ex conductora del noticiero de Cablevisión y  el concejal Aníbal Grosso completó con un nada esperanzador “Mi solidaridad, pero la prepotencia no va a parar” Graciela Mocca también se solidarizó publicamente, “lamentablemente esta gente se siente con poder y creen que se pueden llevar todo por delante, sobre a qué no piensan como ellos”, o en el mismo sentido Lilian Labaqui “Es verdad el viejo dicho que dice que si querés conocer a una persona dale un poco de poder” agregando Gustavo Benalal “Las diferencias se zanjan con argumentos, no a las piñas”.

No soy yo quien para hacerle de consejero financiero al contador Marini, si lo fuera debiera exhibir entre mis bienes suntuosa vivienda, casa de fin de semana y algo de ganado lanar, si sigo, pruebas a la vista, insistiendo que su opción de traspaso del matutino no solo no fue la mejor sino, probablemente la peor. Le dejé, de pasada, algunos de los nombres de personalidades que se comprometieron, públicamente, con un repudio (no es fácil hablar cuando la repuestas, como dijo Gustavo, son ofertas de piñas)

Porque; Que les vamos a decir hoy a nuestros hijos y nietos?  ¿les recomendaremos notas de fondo del columnista Groba encomendando al periodismo sobre qué temas tiene que opinar”  ¿ o análisis legales del abogado Grecco que terminen con un “viva Perón, carajo”? por otra parte ¿Quién formará a los periodistas del mañana y  dictará los cursos a los militantes jóvenes Groba, Grecco,o algún otro horticultor que les enseñará, que a los que piensan diferente hay que “romperlos todo” como escupió uno de los directores a este periodista?

Mariano Marini tiene hoy dos oportunidades históricas antípodas; una convertir al centenario diario en un órgano de prensa del Movimiento Evita. La otra retrotraer todo, convocar públicamente inversores, periodistas de talla, gente con experiencia y armar un proyecto superador.

El se  quejó de no haber hallado gente que quisiera tomarlo, a mí no me convocó, yo le ofrezco en forma gratuita 4 horas diarias de trabajo, (no se necesita más para darle forma a un periódico), lo demás se hace con la magia de internet y estoy seguro que hallará otros voluntarios que pondrán el hombro para que el querido matutino vuelva a ser lo que fue, hasta que algún visionario tome la administración seriamente.

Los muchachos que tienen tantas ganas, ya que hicieron gala de su fuerza bruta para considerar “romperme todo”, podrían colaborar con las bobinas de papel, que son bastante pesadas.

El desafío está.

El compromiso también.  

P.D.. Aclaro que fueron muchas más las manifestaciones de repudio al accionar del matón, pero como las cursaron en forma privada, las agradezco y llevo en el corazón, pero no puedo publicarlas. A esta gente, dirigentes, concejales, profesionales va a atender Pablo Groba cuando se apersonen en el diario a pedir con el director. Recomiendo que porten protector de cabeza y bucal.