ASCO…

En el grupo de las emociones primarias, junto a aquellas tan pasionales como la alegría o la ira, existe otra que durante mucho tiempo ha ido en el vagón de cola: el asco. Descripta por Darwin en el siglo XIX, esta aversión nos protege frente a peligros potenciales. Las cosas más comunes que suelen causar esta emoción son: alimentos en mal estado o que no nos agradan,  falta de higiene, olores fuertes, fluidos corporales de otras personas o asimismo algunos animales como las ratas, cucarachas, etcétera.

También pueden provocarnos, sin poder contener, arcadas y hasta vómitos algunas acciones humanas, (esputos, sudor, sangre, orina, excrementos), hay adolescentes que se asquean cuando ven a sus padres, o personas mayores, besándose. A la inversa hay personas mayores a las que le provocan rechazo ver personas del mismo sexo en acciones eróticas, al margen de que haya leyes que los protejan, porque las emociones no se pueden reprimir ni evitar.

Asco, desagrado y cuasi vómito me provocó esta mañana ver una mesa con la publicidad del Movimiento Evita, informando sobre la vacuna con carteles de propaganda oficial del estado, que no es ni debe ser un partido político. Esto fue casi en la puerta de la farmacia de propiedad de una edil de Juntos por el Cambio.

Afortunadamente, estuve más de 20 minutos haciendo trámites en el nosocomio lindero y no vi a nadie acercarse.

Tal vez también a la gente le dio asco…