NO SE PUEDE ESPERAR OTRA COSA.

La carta abierta publicada en la víspera,  fue el texto que más tiempo me ha llevado confeccionar, casi toda una mañana buscando los términos justos, tratando de evitar la exageración, el detalle innecesario, la autorreferencia repetitiva, cosa difícil en un tema que, eminentemente es autorreferencial. Mis notas nunca me llevan más del tiempo que mis dedos tardan en llegad desde la “a” hasta la “z”, según la velocidad que tengan las manos en ese momento, entre media hora y 45 minutos, ((reconozco mi ansiedad)con corrección incluida, pero ayer pasó medio día y aún no podía dar el punto justo de cocción, la sazón ineludible, el aroma envolvente de un exquisito plato  atractivo y sustancial  y salió, lo que salió, desde muy dentro, con muchas dudas sobre el interés que podía despertar.

No obstante, al margen del nivel literario que pudiera tener, o no, el resultado para mí fue revelador. Un 95% de los comentarios públicos y privados se definía en dos palabras repetidas en forma idéntica, una pregunta resignada que, a un año de gestión, no augura una continuidad halagüeña para las ¾ partes que le restan e la administración Gatica: ¿què esperabas? Desesperanzado, pesimista, desalentado interrogante que se repitió una y otra vez,  “qué podías esperar?”.

Tristísimo…

El otro hallazgo de los comentarios no provinieron de votantes de La Cámpora, ni del núcleo duro del sampedrismo o el chauchismo residual, tampoco los que saltaron la cola para vacunarse,  ni siquiera de la izquierda tilinga, no, el alto porcentaje proviene de personas que votaron a JXC y que, me atrevería a asegurar, nunca votarían un filoperonista alineado en el gobierno nacional. Recibí en estas horas, incluso, decenas de solicitudes de amistad que además enviaron mensajes privados reforzando sus consideraciones.

Faltaría a la verdad si no reconociera que algunos peronistas democráticos, cuasi un contrasentido terminológico u oxímoron borgiano, coincidieron con las apreciaciones.  

Sería casi un desplante de soberbia, pensar que este insustancial incidente perviviera en la memoria de la comunidad mucho más allá de la jornada,  o hasta que la gestión vicentnatalista la cagara nuevamente,  como con los pagos adelantados de transportes que no transportaron, el intento de  contratación de la empresa virtual protocolar, el fenecido proyecto del crematorio, el juzgado Nº2 caído, el anuncio por 4ta vez (que será repetido antes de las PASO ) de la construcción de centenares de viviendas y finalización de las interrumpidas, en las cuales ni el cortador de pastos pasó, el azote correctivo de “La Chuchy”, el garciamarquiano discurso de la edil Gil, el oxígeno volcado que no será negociado, etcétera.

Pero cuando este magro e visceral discurso se apague para siempre, permanecerá esa duda o convicción en propios y extraños, que se levantará detrás de cada mata y basural espontáneo, por sobre los montículos de basura perenne y fétida, por encima de ensordecedor silencio de tanta promesa incumplida  de que de este gobierno,  no se puede esperar otra cosa.