EL AÑO QUE VIENE, EL OTRO Y EL OTRO

Como en el cuento de Bustos Domec, “Esse est percipi”, un día descubriremos que la vida es ficción contada por un redactor oficial, con voz de publicidad de pasta dental.

Descubriremos que el aislamiento era solo la previa de algo peor, las relaciones por zoom eternas, el teletrabajo donde podés contratar a un chino en tu empresa, una secretaria rusa y un técnico de computadoras malayo,  sin ningún problema, pagándole con dinero electrónico, el alimento en breve lo transportarán drones y vendrá en  píldoras con gusto a pizza, asado del domingo o ravioles de la vieja. Las dietas y maquillajes ya no tendrán razones de ser, a cada cual se le asignará un avatar, que será en adelante quien se intercomunique con nuestros jefes, amigos y parejas, todos seremos bellos, jóvenes y con buenos culos-los que no usaremos ni para excretar, ya que las píldoras se evacuarán en energía-   no habrán relaciones carnales, el encuentro de las pieles será un recuerdo del pasado,  e incluso los nuevos milennials se horrorizarán de pensar como nosotros pudimos intercambiar fluidos alegremente ¡Cochinos! y el mate será un elemento de estudio de los nuevos paleontólogos, que estudiarán la barbarie del siglo XXI, desde sus cubículos de oxígeno.   Todos dentro y haciendo caso.

Billy Gattes, Joe Bezos y la fundación Rockefeller reirán a mandíbula batiente,  mientras brindan con champagne, desde la soñada mansión de Play Boy y lamentarán la inversión perdida en campañas por el aborto, en un mundo que la gente ya no hace el amor…