LA PANDEMIA Y EL SINDROME DE BROOKS

En esta semana, vi por enésima vez,  “Sueños de libertad” cuyos interpretes principales fueron Tim Robbin , Morgan Freeman. Sucintamente es la historia de un hombre de negocios,  que es enviado a la cárcel de por vida por el crimen de su esposa y amante, aunque era inocente. Pero el detalle que queremos dar relevancia tiene que ver con otro personaje, Brooks, el bibliotecario, un anciano que pasó 50 años en la penitenciaría y no conoce otra cosa que la vida dentro. En un momento le dan la libertad y él hace lo imposible por quedarse, incluso ataca a otro preso. Finalmente, ya en la vida en libertad, el viejo bibliotecario no soporta y se ahorca: Estaba institucionalizado.

Cuando comenzó el aislamiento dijimos; o morimos de virus, o de encierro, o. en todo caso devorándonos los unos con los otros como los “vivos” uruguayos. Dijimos también que los gobernantes y sanitaristas se habían convertido en los amos de nuestros cuerpos, determinando cuando salíamos, cuando comíamos, cuando hacíamos el amor y si moríamos les avisaban a nuestros deudos que ya estábamos 3 metros bajo tierra. Que papita para Don Corleone!

En dicho contexto más de un payaso de guardapolvos blanco, revoleó el dedito por los medios dando cátedras de moral, mientras en las noches hacía juntadas con colegas en las quintas “cojamos y bebamos” y si caían se internaban en otros efectores de más nivel, solo los infelices se morían rogando un poco de oxígeno, que sea medicinal, por favor mozo!.

La educación se convirtió cuasi en un elemento suntuario, dentro de este contexto, el encierro jugó a dos puntas, los chicos y los viejos, los primeros crecían, sin educación ni contacto social, tal vez desconfiando de todo el mundo por el resto de su vida y los viejos carne de cañon y culpables de morirse, según la pendex Pussó, por ser añosos, faltó decirles “por pelotudos”.

La educación, pilar fundamental del futuro, hoy no es esencial para el gobierno, abren casinos, veraneos, show pero no escuelas.

La falta de educación lleva a los jóvenes a la falta de oportunidades y desarraigo social, al futuro incierto y a todos y cada uno al síndrome de Brooks.

La institucionalización,  dentro y haciendo caso…